Frida Kahlo, la imagen de la nueva colección de Vajillas Corona

Este nuevo lanzamiento, que resalta las pinturas de la reconocida artista, cuenta con 16 piezas entre mugs, bowls, platos de postre y piezas para té.

Reconocida en toda América Latina por sus pinturas, retratos y el arraigo a sus tradiciones, Frida Kahlo se toma la mesa servida de los colombianos con Vajillas Corona para dar un toque especial.  


“En Vajillas Corona buscamos ofrecer productos que, además de acompañar y dar vida a la mesa servida, reflejen historias y sean ejemplo de tradición y cultura para todos los colombianos. Con este lanzamiento de la colección Frida Kahlo de Vajillas Corona queremos resaltar un personaje emblemático de la cultura mexicana que ha traspasado fronteras. Este set destaca sus obras y retratos que la llevaron a ser líder e imagen por imponer un estilo de vida distinto para la época y por su talento artístico”, afirma Mariana Ossa, Jefe del Negocio de Hogar de Vajillas Corona.

Con flores y colores muy vivos, los elementos de esta colección plasman los rasgos característicos de sus pinturas y su famoso rostro que sigue siendo reconocido en la actualidad. De esta manera, los patrones inspiran arte y reflejan cultura para crear diversas composiciones a la hora de servir los alimentos en la mesa.

La colección Frida Kahlo de Vajillas Corona incluye un mug, un bowl Frida Kahlo, un plato para postre y un set para té de 4 piezas.

La colorida colección ya está disponible en www.vajillascorona.com.co, en las salas de ventas de Vajillas Corona ubicadas en Medellín y Bogotá y en las tiendas Jumbo y Homecenter del país.

Mimados del mar a la mesa

Por estos días, lo sabroso y fresco de los mares de Isla Grande está literalmente en boca de muchos, gracias a la calidad de sus productos estrella: la cobia y las vieiras. Una exitosa historia de maricultura en las costas del Brasil.


Por: Adriana García Ledezma. Información*: cortesía Costa Verde.

En la primera semana de enero de 2019 circuló en diferentes medios de comunicación una noticia con el titular “Pez que bañan dos veces al día se come en las mejores cocinas de Brasil”, lo suficientemente sugestivo como para querer investigar el trasfondo de la historia y lo que esto representa para la maricultura, una rama de la acuicultura que tiene que ver con la cría de organismos en el mar, como peces, moluscos, crustáceos y plantas.


El titular resume parte de la actividad de la hacienda marina Maricultura Costa Verde, donde con pasión se dedican, principalmente, a la producción de las afamadas vieiras y del pez bijupirá, que en lengua guaraní significa pescado bueno y que en español se denomina cobia.


Su mística y responsabilidad por el cuidado del ambiente marino en el desarrollo de sus actividades les ha permitido conquistar un mercado privilegiado en su país, proveyendo a los mejores restaurantes que prefieren vieiras frescas en lugar de las congeladas, y la cobia, que, por el sabor y la textura de su carne, es llamado también salmón negro.


En Revista Catering replicamos la historia de esta hacienda marina, que supo ver y desarrollar un negocio potencial donde otros vieron solo desperdicio. Hoy, tras años de trabajo y persistencia, se está constituyendo en ejemplo por sus prácticas sustentables, turismo ecológico y desarrollo rural.


Un mar de progresos

En la década de los años noventa, en la bahía Ihla Grande (Isla Grande, en español) perteneciente al municipio Angra dos Reis y la región de Costa Verde, al sureste de Brasil, nace la maricultura. A continuación presentamos en la siguiente línea del tiempo los hitos más importantes de esta actividad en esta región, con la información de André Luiz de Araújo, biólogo y especialista en ciencias ambientales y responsable de proyectos en la Fundación Instituto de Pesca del Estado de Río de Janeiro (FIPERJ).

 

  1. Inició la maricultura cuando la empresa Biotecmar construyó un pequeño laboratorio de larvicultura de pectínidos en la isla de Gipóia. La especie seleccionada fue el nodosus Nodipecten, nativa de la región y conocida con el nombre comercial de vieira, pero que adoptó el nombre importado de Coquille Saint Jacques.
  2. Nació el Instituto de Ecodesarrollo de la Bahía de Ilha Grande (IED-BIG), una alianza entre los buenos resultados con el entusiasmo de investigadores y el espíritu emprendedor de algunos empresarios de la región.
  3. Se constituyó el Instituto Antônio João Abdala (IAJA) en Angra dos Reis, para producir vieiras y semillas y así propagar la actividad. Funcionó hasta 1997.
  4. Se ejecutó el Proyecto de Desarrollo Sostenible de la Isla Grande, un componente del programa PED/FNMA/MMA con el que se impulsó en adelante, y, de forma continuada, la maricultura. Ejecutado por la Alcaldía de Angra dos Reis, esta iniciativa hizo posible la implantación de 23 parques de cultivo de mejillones para los pobladores de Isla Grande.
  5. Se dio inicio a la fase de producción comercial de moluscos en la BIG.
  6. Mediante el Proyecto Pomar se obtuvieron recursos financieros de Petrobras y Furnas Centrales Elétricas para construir un laboratorio de porte en la Villa Residencial de Petrobrás.
  7. El IED-BIG incorporó el know-how para producción de semillas y se convirtió en el único laboratorio con producción comercial de esta especie.
  8. En 1998 el IED-BIG proporcionó cerca de 60.000 semillas para los maricultores integrantes del programa de maricultura del Ayuntamiento Municipal de Angra dos Reis, el PED. Esta iniciativa promovió la creación de vieiras como la especie primaria de molusco a ser cultivada, convirtiéndose en la principal actividad comercial de la maricultura fluminense.
  9. En 1999 se creó la Asociación de Maricultores de la Bahía de Isla Grande (AMBIG). Desde entonces, por su diligencia, es la entidad representativa de los productores de la región, ganando reconocimiento y respeto ante los órganos de regulación y fomento.
  10. En 2009 se hacieron los primeros experimentos para criar la cobia (especie Rachycentron canadum). A la iniciativa se asoció la Universidad Federal de Río Grande (FURG), gracias a la mediación del oceanólogo Arthur Rombiso, quien propuso al empresario del ramo de turismo de Isla Grande, Carlos Kazuo, realizar experimentos para probar el desempeño zootécnico de ese pez en tanques-red en la bahía Isla Grande. A la AMBIG se sumó el Ayuntamiento de Angra dos Reis, que también realizaba algunos trabajos de fomento de la piscicultura marina en la región. Los resultados se aplican en la cría comercial de cobia.

 

Cultivo de oportunidades

En este punto es importante revisar la importancia estratégica de la región Angra dos Reyes en la producción pesquera de Brasil y las condiciones que propiciaron el progreso de la maricultura y el establecimiento de la hacienda Costa Verde.


La acuicultura, en particular la maricultura, es reconocida internacionalmente como el futuro de la producción de proteína animal y a lo largo de los últimos años la región de Bahía de Isla Grande se ha convertido en un polo para el desarrollo sostenible de esa actividad. En el centro de la maricultura brasileña está la Ensenada del Bananal, que ya desempeñó un papel destacado en la producción de sardinas nacionales y aún preserva en su pueblo la vocación de trabajo en el mar.


Con el declive de la pesca, muchos pescadores migraron a la maricultura y en la actualidad es posible encontrar la segunda generación trabajando en las granjas marinas, lo que significa que el oficio está siendo heredado de padre a hijo y continúa siendo parte de la vida cotidiana en el islote.


Por sus orígenes, la maricultura en la región se desarrolla de manera simple y artesanal. Esto quiere decir que cada organismo se maneja manualmente y todos los productos se cultivan en un sistema de bajo impacto ambiental, para perjudicar lo menos posible el medio marino, debido a que toda la maricultura depende de este ecosistema.


Dada la tradición pesquera de Angra dos Reis, el mayor puerto de desembarque de sardinas de Brasil, que al año alcanza casi el 50 % de la producción nacional y conlleva buenos resultados económicos, también es un problema medioambiental debido a que alrededor del 5 % de toda la producción de sardinas se descarta durante el proceso de selección de los ejemplares en las esteras.


Los peces rotos y amasados, aunque sean frescos, pierden todo su valor comercial y generan un gasto extra a los armadores si lo vuelven a colocar en los barcos, por lo que sus desechos terminan en el mar. Aunque por ley están establecidos lugares específicos para hacer el descarte en la bahía de Isla Grande, no todos los respetan y las aguas de la región terminan con descarte irregular que contamina las aguas, afecta las playas del centro y sobrecarga el terraplén del municipio.


Con el desarrollo de la piscicultura marina en las granjas se ayuda a minimizar esta problemática, pues alrededor de 250 toneladas/año de sardina descartada son separadas por los pescadores en el momento de la selección, almacenadas en cámaras frigoríficas y ofrecidas a los peces de los cultivos para, de esta forma, aprovechar que la sardina sea utilizada como ingrediente clave en la cría de alimentos de calidad.


La hora de Costa Verde

Hasta este punto se ha descrito de qué forma la maricultura es ecológicamente correcta, socialmente justa y económicamente viable, y, además, sostenible. Ahora llega el momento de contar cuándo y cómo nace la hacienda marina Costa Verde.


A mediados del año 2000, en la bahía Isla Grande el turismo era la actividad económica más importante. Junto a ella, la maricultura comenzaba a ser promisoria.


Durante esa época, Carlos Kazuo Tonack e Hiroko Odaka, propietarios de la Posada Nautilus, situada en Jaconema-Isla Grande, visitaron las granjas marinas de Santa Catarina, especializadas en la producción de ostra y mejillón. Con esta experiencia, vislumbraron un negocio potencial y, en 2002, estos visionarios dieron los primeros pasos en la maricultura, incursionando con el cultivo de macroalgas (Kappaphycus avarezii).


En consecuencia, se introdujeron nuevas especies, como el mejillón y la ostra, y en 2004 se inició el cultivo de vieiras. Cuatro años más tarde, AMBIG, la Alcaldía de Angra dos Reyes y FURG iniciaron, en conjunto, investigaciones para la cría de peces en tanques de la red, con especies como garoupa, jarabe, róbalo y bijupirá.


El lugar elegido para acoger este experimento fue la hacienda Maricultura Costa Verde, que toma su nombre oficial hacia el año 2016. Hoy en día esta empresa es la mayor productora de vieira nacional y figura entre las mayores en la piscicultura marina, con el pez bijupirá.


“A inicios del año 2009 implementamos algunos experimentos para verificar el potencial de la creación de bijupirá en la bahía Isla Grande. En este proyecto científico y de extensión nos involucramos la FURG, responsable del conocimiento científico; la Secretaría de Pesca y la acuicultura de Angra dos Reis; André Araújo, quien suministró los tanques de red y la asistencia técnica, y yo, Carlos Kazuo. Tras varios intentos logramos un ciclo de producción de un año con el primer lote de peces marinos criados en tanques de red cercanos a la costa de Brasil”, explica Kazuo.


Actualmente, Maricultura Costa Verde emplea en su operación a trabajadores cualificados a nivel local, lo que contribuye en la formación de estudiantes de pregrado y posgrado. La hacienda produce alrededor de 15 toneladas de cobia por año y una cantidad significativa de vieiras orgánicas, las cuales son productos de óptima calidad, siempre frescos. Para el año 2020 estiman elevar su producción a 20 toneladas de cobia al año.


Calidad con verdadero respaldo

En este punto de la historia vamos a explicar los atributos que hacen tan apetecibles los productos de la hacienda Costa Verde para los restauradores de primer nivel y sus procesos de producción, todo un referente en la acuicultura mundial.


Técnica:
la cobia en la hacienda marina se cultiva en jaulas en redes. En el cultivo, que cuenta con unos 22.000 peces de todos los tamaños, los que alcanzan los 30 kg se dejan como reproductores. Todos se retiran individualmente de su jaula dos veces al mes para su tradicional ‘baño’. “Este procedimiento es muy complejo y consiste en sumergir durante 5 minutos cada pez en agua dulce. Con este procedimiento se evita que los peces se infecten con el parásito Neobenedenia, el cual causa ceguera a la cobia y, en consecuencia, afecta su crecimiento al dificultar su alimentación. De resto, este parásito no representa riesgo para el animal ni para el consumidor final”, explica Patricia Merlin, ingeniera en Acuicultura y responsable de los cultivos de la hacienda Costa Verde.


Orgánica:
dados los cuidadosos baños en agua dulce que recibe la cobia, se prescinde del uso de antibióticos para evitar infecciones y otras sustancias que pueden afectar la calidad del producto y el medio marino, de ahí que puede decirse que este pescado es producido de manera orgánica. De hecho, las vieiras no solo conquistan paladares, sino que también actúan como bioindicadores de la calidad del agua en la hacienda marina y de su entorno por ser organismos filtradores y sensibles a contaminantes.


Calidad:
los costos de producción se elevan para lograr ejemplares de 7 kg cada uno en dos años de crianza. Un costo que muchos restaurantes de Brasil están dispuestos a pagar con tal de contar con producto de calidad Premium. Esto resulta en pescados de carne blanca, consistente, rica en proteínas y omega 3 y de sabor peculiar, que pueden ser aprovechados en muchas preparaciones y resultan ideales para ceviches, parrillas, sashimis y sushi. Por su parte, la vieira Nodipecten nodosus, especie nativa de la región, crece rápido y alcanza gran tamaño: aproximadamente 8,0 cm de valva en 18 meses. Su cultivo se realiza en el sistema de long-line, de media agua, es decir, entre 10 y 14 metros de profundidad, también de manera sostenible y orgánica.


Precio:
los ejemplares aptos para la venta tienen un peso que oscila entre los 3,5 y 7 kg para lo que son necesarios entre 18 y 24 meses de cultivo. El pescado es puesto en los restaurantes a un precio promedio de 13 dólares por kg, un valor cuatro veces inferior al que llega a pagar el mercado minorista en Nueva York.


Demanda:
la cobia en su estado salvaje es un pez solitario, razón por la cual se hace inviable el desarrollo de su pesca comercial. Gracias a su cultivo en mares del trópico, es muy cosmopolita y es muy apetecido en Estados Unidos, Japón, China y Corea del Sur.


Crecimiento:
según datos de la ONU, la producción en cautiverio de la cobia en 2007 fue de 30.369 toneladas/año. En la actualidad, la producción alcanza hasta las 50.000 toneladas anuales. “A gran escala ya se está produciendo la cobia en cautiverio en Panamá, Colombia y Taiwán”, documenta Kazuo.


Sostenibilidad y turismo:
Costa Verde es el nombre de la región costera del sur del estado de Río de Janeiro, de la que forman parte los municipios de Angra dos Reis, Paraty y Mangaratiba, una zona privilegiada para el turismo de playa sostenible, gracias a la belleza de sus playas. De hecho, empresarios turísticos de la zona, organizan FAM trips para expertos en el ramo, chefs y periodistas a fin de dar a conocer y probar los encantos de la maricultura.


“En los próximos años continuaremos desarrollando más proyectos de investigación y extensión y haciendo mayor divulgación de nuestra iniciativa en Brasil y el resto del mundo, pues es una gran satisfacción ver a lo largo de estos 15 años lo que era el sueño de un emprendedor y un proyecto de graduación convertirse en una realidad sólida”, resume Carlos al visualizar el futuro de Costa Verde.


*Información de Costa Verde
: agradecimientos a Carlos Kazuo, presidente y socio gerente de Costa Verde; Patricia Merlín, gerente de producción de Costa Verde; Marcelo Lacerda, Renan Ribeiro y Arthur N. Rombiso, oceanólogo, PhD en nutrición de la acuicultura y asistente de investigación en el Instituto de Oceanografía de la Universidad Autónoma de Baja California, México.


Fotos: ©2019 Shutterstock.