Las ‘contribuciones’ de la Reforma Tributaria

Reforma tributariaCon el fin de conseguir una distribución más equitativa de la riqueza nacional y aliviar el bolsillo de los colombianos, la Reforma Tributaria 2012 determinó una serie de reducciones y aumentos del IVA, medidas que no han hecho esperar posiciones encontradas del sector privado y el estatal. Cuáles son sus expectativas y qué medidas tomarán. Por Paola Martínez. Fotos: ©2013 Thinkstock.   El año 2013 arrancó con nuevos dictámenes en materia tributaria. De todos los sectores implicados en la Reforma Tributaria 2012, que entró en pleno ejercicio el 1 de enero de 2013, el de alimentos y bebidas es uno de los que más transformaciones presentan. No obstante, y según se puede observar, los consumidores no serán realmente los beneficiarios, como lo espera el Gobierno. ¿Cómo es el pierde y gana?   Reforma tributariaEl Ministerio de Hacienda y Crédito Público afirma que los colombianos sí deben ver una rebaja considerable en los productos y servicios que adquieren, pero los empresarios dicen que esto no es posible ni es tan cierto, y exponen un sinnúmero de argumentos para demostrar que a ellos les aumentaron los gastos y que por tal razón no pueden bajar sus precios.   La revista CATERING hizo un análisis de estos artículos normativos y consultó a las fuentes involucradas para tratar de entenderlos. Para hacer una observación ecuánime hay que empezar por revisar los cambios fundamentales que la reforma impone y definir su naturaleza. En términos generales, por lo que a empresas se refiere, son tres los grandes pilares que sostienen esta reforma:   1. Impuestos a las sociedades. Las empresas que hoy pagan el 33% de impuesto de renta sólo pagarán el 25%, mientras que el 8% restante se sustituirá por el nuevo Impuesto para la Equidad (IE), que, a su vez, remplazará una parte de los impuestos a la nómina que pagan las empresas; así, el empleador dejará de pagar los aportes de ICBF, SENA y salud, que hoy paga por sus trabajadores de menos de 10 smmlv.   2. La reforma del IVA. Anteriormente existían siete tarifas de IVA: 0%, 1,6%, 10%, 16%, 20%, 25% y 35%, lo cual generaba enormes cargas administrativas para las empresas y para la DIAN, además de ser un sistema complejo de administrar. Para hacerlo más simple, se eliminaron las tarifas del 1,6%,10% y las que superaban el 16%; además, se creó una tarifa del 5%. Por tanto, quedaron finalmente sólo tres tarifas: 0%, 5% y 16%.   Los insumos de las cadenas productivas agropecuarias también pasaron del 16% al 5%, para aliviar la carga de impuestos pagados, los cuales se pueden descontar del pago del impuesto de renta. Esto elimina la figura de devolución en efectivo y mejora el flujo de caja de las empresas, particularmente de las pequeñas y medianas. Asimismo, el servicio de restaurantes se clasifica en la categoría de ‘excluido del impuesto’ (desaparece el IVA del 16%) y se crea un impuesto al consumo del 8% para esta partida.   Reforma tributaria3. Ganancias ocasionales. De acuerdo con la reforma, por la venta de activos poseídos por más de dos años la tasa del impuesto se reduce del 33% al 15% por la venta de sociedades y al 10% por la venta de activos. De esta manera se busca que la gente pague este impuesto y no diseñe figuras complejas y costosas para eludirlo.   En términos generales, estos tres pilares buscan crear equidad, aliviar el bolsillo de los colombianos y ampliar la cobertura y el recaudo, lo cual resulta de vital importancia si se tiene en cuenta que en Colombia hay una evasión cercana al 28%. En cuanto a las empresas, al sumar los efectos que se generan por disminuir la carga sobre la nómina y la creación del IE, lo que se va a observar es un alivio en impuestos para las compañías más intensivas en trabajo, gracias a lo cual se estimulará la creación de empleos formales.   Del 16% al 8%, ¿cómo queda la balanza?   Unos de los puntos de la reforma que más atañen al sector son la desaparición del IVA del 16% y la creación del impuesto al consumo del 8%. La Reforma, en su artículo 512-1, dice: “Créase el impuesto nacional al consumo a partir del primero de enero de 2013, el cual se causará al momento de la venta al consumidor final, sobre los siguientes bienes y servicios: el expendio de comidas preparadas en restaurantes, cafeterías, autoservicios, los servicios de alimentación bajo contrato, y el expendio de bebidas alcohólicas para consumo dentro bares, griles, tabernas y discotecas”.   Dada la naturaleza de esta nueva normatividad, el Gobierno espera una reducción en los precios al consumidor; de hecho, voceros oficiales del Ministerio de Hacienda y de la DIAN han dado ejemplos prácticos que permiten dilucidar cómo funciona la norma: si alguien pagaba $8.000 por una malteada el año pasado, más los $1.280 del IVA del 16%, al final pagaba $9.280; ahora, debería pagar $8.640, debido al impuesto al consumo del 8%. Entonces, si no hay una reducción en el precio, dicen las autoridades, significa que el 8% restante se lo está quedando el restaurante y su utilidad es mayor. De ahí que la baja de los precios no debería hacerse esperar; sin embargo, como los consumidores lo han podido constatar, los precios no han disminuido y, más aún, hay otros que han aumentado.   ¿Por qué? El gremio de los restauranteros dice que los cálculos que el Ministerio hace no son precisos y que no se tienen en cuenta los nuevos gastos que deben asumir esos negocios. Para entender los argumentos del sector, CATERING entrevistó a Hernán Yepes, miembro de la Junta Directiva de Acodrés, asesor de diversos negocios gastronómicos y experto en la nueva reforma. Él nos explicó por qué los consumidores no verán ninguna reducción en los precios.   Refroma tributariaRevista CATERING: de acuerdo con los cálculos del Ministerio de Hacienda, es lógico que haya rebajas de precios. ¿Por qué el sector insiste en que no se bajarán? Hernán Yepes: la reforma desapareció el impuesto a las ventas del 16% en el sistema restaurador y creó el impuesto al consumo del 8%, el cual es ‘monofásico’; es decir, que no entra a depurar nada. Con el IVA, que era un impuesto al valor agregado, podía descontar mis IVAS generados de los IVAS facturados. En 2013 ya no tengo el beneficio del IVA descontable. El IVA que tenía que pagar a mis proveedores podía descontarlo del IVA que cobraba al consumidor; pero ahora la totalidad de los IVAS que me cobren mis proveedores serán un gasto para mi negocio. Así que a los restaurantes les será imposible bajar sus precios.   R. C.: Entonces, ¿la ecuación planteada por el Ministerio y la DIAN no funciona? H. Y.: el ministro ha dado este ejemplo: “Un producto de $100.000, más el IVA, costaba $116.000; pero a partir del 1 de enero, con el impuesto del hipoconsumo, costará $108.000”. Esto es imposible, porque cuando existía el IVA yo podía tomar los $16.000 y descontarlos con IVAS pagados, pero ahora estos $8.000 se los tengo que dar completos al Estado.   R. C.: según esto, ¿nos olvidamos de la reducción de los precios? H. Y.: sé que sólo una compañía de pollos pequeña ubicada en Bogotá ha efectuado la reducción de precios, y que incluso algunos restaurantes los han aumentado. Por lo que a mí respecta, no he podido descontar mis IVAS pagados. Además, muchos rubros subieron de precio: la zanahoria y el tomate, así como el arriendo y el salario mínimo, con el 4,02%. Pero los restaurantes no subieron, así que el costo-beneficio a mediano plazo será el de mantener los precios.   R. C.: sin embargo, varios productos también están exentos del IVA y los productos de la cadena agropecuaria pasaron del 16% al 5%. H. Y.: es verdad, pero muchos de los costos operacionales importantes subieron y se volvieron un gasto. Le nombro tres puntos básicos: el arriendo pasó del 10% al 16%, pero además hay que sumarle el IPC, que es de 3 puntos, lo que significa que aquél subió realmente al 19%; el salario mínimo aumentó al 4,02%, y, por último, diversos insumos que estaban en el 10% pasaron al 16%, como los encurtidos, mientras que muchos más quedaron en el 5% y todos ellos ahora son gastos. Lo que no entiende el ministro es que los gastos subieron y por eso no se pueden bajar los precios.   R. C.: las franquicias van a seguir cobrando el 16% de IVA. Explíquenos este tema, que también es confuso para el consumidor. H. Y.: no comprendemos bien este asunto, pues todos los restauranteros habrían tenido que quedar en la misma situación; pero sí es cierto que las franquicias seguirán cobrando el 16%. Muchos atribuyen esta decisión a razones políticas; es decir, que para evitar la salida de marcas internacionales, a éstas se les permitió seguir con ese IVA. Otros aseguran que económicamente no era viable quitarles este impuesto porque sus insumos son importados y eso los hace más costosos; así que para equilibrar la balanza, habrían tenido que subir los precios al consumidor.   R. C.: en definitiva, ¿podría decirse que el beneficio real de esta reforma, por lo que a precios se refiere, es el de controlar el alza? H. Y.: sí. Lo que podemos esperar es que la mayoría de negocios sostengan sus precios de lista, especialmente en el primer semestre. Usualmente, todos los años los establecimientos hacen un incremento de entre el 3% y el 4%; se espera que esto no suceda en 2013. Pero, sin duda, los precios no van a bajar.   Reforma tributaria tablaR. C.: según esto, la reforma no es tan buena como pintaba H. Y.: sí lo es: el espíritu de la reforma es bastante bueno. Parte de los objetivos es ampliar el número de contribuyentes y pasar a muchos de la informalidad a la formalidad; además, se incluyeron en el hipoconsumo más negocios, como panaderías, pastelerías, fruterías y cafeterías, así que habrá una mayor cobertura en el recaudo. Si a esto le sumamos que a partir de julio no habrá que pagar parafiscales, la formalización del empleo va a mejorar. También es una buena reforma porque baja el impuesto de la renta del 33% al 25%. Es algo que necesita el país.   Vigilancia y control: ¿quién responde?   Como queda evidenciado, la rebaja de precios al consumidor no es ni será una realidad, así que cabe preguntarse: ¿qué pasará con los establecimientos de comida que no sigan las instrucciones que ha dado el Gobierno para disminuir los precios? ¿Acarreará alguna penalidad legal? ¿Hay algún ente al que pueda recurrir los consumidores para interponer alguna queja en este aspecto?   Al respecto, ni la DIAN ni la Defensoría del Contribuyente tienen poder sancionatorio, tema que corrobora Hernán Yepes: “Este tema no tiene control; es un asunto de libre albedrío”.   Sin embargo, ante la avalancha de quejas recibidas en las tres primeras semanas del año, Ricardo Ortega, director de la DIAN, ha manifestado en diferentes medios de comunicación que el consumidor puede confiar en que se utilizarán todas las herramientas posibles para hacer cumplir la reforma tributaria, y que la DIAN vigilará que se liquiden correctamente los impuestos que se rebajaron; los precios, por su parte, son competencia de la Superintendencia de Industria y Comercio.

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