Agua envasada: ¿industria pura y cristalina?

Agua5En 2012, la ANDI realizó un estudio para verificar las condiciones de calidad y aptitud sanitaria del agua embotellada que se vende en el mercado colombiano. Un año después se dieron a conocer los resultados, dejando serias dudas sobre la calidad de dicha industria. El INVIMA respondió a la denuncia. Por Paola Martínez. Fotos: ©2014 Shutterstock.com     En 2013, la industria del agua embotellada quedó en entredicho luego de que la Cámara de la Industria de Bebidas de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) diera a conocer los resultados de un análisis adelantado en el 2012. Esta investigación se realizó con el objetivo de revisar la calidad y la aptitud sanitaria de las diferentes aguas potables tratadas y envasadas, con destino al consumo humano, que se venden actualmente en el país.   AguaEn el documento, la ANDI manifiesta que con este estudio busca “velar por el mantenimiento del statu quo sanitario, derivado de la reglamentación propuesta por el Gobierno nacional, además de poner en evidencia el peligro que corre la población consumidora de agua potable, la cual se encuentra expuesta a un producto no apto para el consumo, sino a uno posiblemente fraudulento”.   Al respecto, el director de la Cámara de Bebidas de la ANDI, Santiago López Jaramillo, señaló que los resultados de la investigación fueron preocupantes y motivaron al gremio a poner el tema en conocimiento del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) y de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC).   Según el análisis, en el que fueron evaluadas 102 marcas de agua en 162 presentaciones, ninguno de los productos pasó con buena calificación la inspección que realizó el laboratorio contratado por la ANDI y que cuenta con acreditación del IDEAM. En los resultados se evidenciaron problemas sanitarios, microbiológicos, físicos y hasta deficiencias en el rotulado.   Dentro de los hallazgos se destacó que las aguas proceden de fuentes no inocuas y que son envasadas en establecimientos con condiciones precarias de higiene. En 22 de las muestras tomadas se encontraron coliformes fecales, bacterias que se encuentran en las heces de hombres y animales.   En 110 muestras se encontró la presencia de coliformes totales, bacterias que se encuentran en el intestino del hombre, de los animales o en el medio ambiente. Generalmente, en estos casos la contaminación obedece a aguas negras y a otro tipo de desechos. Además, la presencia de coliformes en el agua indica que también podrían existir colonias de virus y parásitos.   Agua3También se evidenciaron incumplimientos de rotulado, esto es, indicación errada del número de registro sanitario o un rotulado inexistente. Estos aspectos violan claramente el artículo segundo del Decreto 3075, que define la categoría de los alimentos falsificados. Por otro lado, la mayoría de los productos analizados presentaron falencias en la publicación y claridad de la fecha de vencimiento, el lote y las leyendas obligatorias.   Otros productos, en cambio, mostraron denominaciones en su registro que no están legalmente autorizadas; por ejemplo, el empaque indica que el agua procede de las fuentes más puras de Colombia, cuando en realidad es agua potable tratada; es decir, de suministro público y no de agua de manantial.   Igualmente, en la mayoría de los productos se encontró que las referencias hechas a la cantidad del contenido neto no corresponden con la realidad, esto significa un engaño para el consumidor, al ofrecerle una cantidad de líquido menor a la especificada.   Aunque estos resultados han desatado un polémico debate por parte de la industria envasadora que rechaza el estudio y por los entes de vigilancia; Santiago López aseguró que “la actuación de la ANDI busca facilitar la gestión de las autoridades competentes para la verificación, la inspección, la vigilancia y el control sanitario correspondiente, aplicando medidas de corrección y preventivas, según los casos”.   ¿Qué dice el INVIMA?   Ante la sensación de preocupación y miedo al consumo de agua envasada que dejaron los resultados de este estudio, la revista CATERING quiso conocer la opinión de la entidad encargada de los asuntos sanitarios y vigilancia del país: el INVIMA. En entrevista concedida por Harry Alberto Silva, director de alimentos y bebidas, encontramos versiones diferentes sobre este hecho.   Agua4“Hasta el momento el INVIMA no tiene conocimiento sobre el protocolo, ficha técnica y metodología del estudio realizado por la ANDI en el 2012, ni en ningún otro año”, aseguró Harry Alberto Silva, quien además fue enfático en aclarar que la única entidad que puede avalar los resultados del análisis de laboratorio y emitir alertas sanitarias es el INVIMA.   Otro hecho que resalta el funcionario es que la cobertura y alcance de las marcas analizadas no es significativo, ya que en el estudio se relacionan 80 plantas procesadoras de agua y refrescos, lo cual corresponde sólo a un 6,5% del total de las plantas procesadoras existentes en todo el territorio nacional.   Sumado a este hecho, Silva aclaró que “las muestras analizadas fueron tomadas en el año 2012 sin conocimiento del INVIMA y sólo hasta abril de 2013 la ANDI dio a conocer a la entidad los resultados de dicho muestreo; por tal motivo, en ese momento, en el mercado ya no había existencia de los lotes de los productos implicados, así que no hubo oportunidad de realizar las actividades de inspección, vigilancia y control pertinentes sobre los productos objeto del muestro”.   El INVIMA también le aseguró a la revista CATERING que todos los años, y de manera permanente, se ejecutan acciones de inspección, vigilancia y control a los establecimientos que realizan actividades de fabricación, procesamiento, preparación y envasado de alimentos, incluyendo las aguas potables tratadas envasadas y los refrescos.   Con ello se verifica el cumplimiento de la reglamentación sanitaria y la inocuidad de los productos procesados, emitiendo el concepto sanitario respectivo. Si se evidencia incumplimiento que afecte la inocuidad, se aplican las medidas sanitarias de seguridad y se adelanta el correspondiente proceso sancionatorio.   “A la fecha, el INVIMA ha dado una cobertura total a los establecimientos sobre los cuales tiene información de su existencia y funcionamiento (los que tienen respaldo legal), ha aplicado las medidas de seguridad y sanciones que corresponden, de tal manera que no se permite el funcionamiento de establecimientos que no den garantía de la inocuidad y seguridad de los productos que elabora y comercializa”, concluyó Silva.   Agua que ha de beber, examínela   Aunque el estudio realizado por la ANDI deja muchos interrogantes y dudas sobre la calidad del agua, las respuestas dadas por el INVIMA también permiten entrever que no puede calificarse como riesgosa a toda una industria por un estudio que sólo analizó el 6,5% del total de las plantas procesadoras de agua y refrescos existentes en todo el país y que, además, no contó con el aval y experticia del INVIMA, entidad encargada de los asuntos de vigilancia.   AguaLa primera claridad que el INVIMA hace al respecto es que los análisis de agua sólo pueden ser llevados a cabo por expertos en la materia. “No se pueden realizar pruebas para determinar los parámetros fisicoquímicos y microbiológicos al agua potable tratada envasada sin las áreas, equipos, técnicas e instalaciones adecuadas”.   No obstante, tanto el INVIMA como la ANDI, ante la evidencia expuesta, coinciden en establecer un esquema de recomendaciones para que el consumidor y el sector de alimentos y bebidas puedan comprar productos salubres y óptimos:   • Realizar pruebas organolépticas. Se realizan con la ayuda de los sentidos para evaluar apariencia, sabor, olor e inspección visual. De esta forma, el consumidor puede observar las características del agua y percatarse de cualquier irregularidad. Antes de servir o consumir agua envasada verifique que ésta tenga características de normalidad: sin sedimentos, partículas o elementos extraños, que sea incolora e inodora.   • Adquirir los productos en lugares autorizados y confiables, verificando la integridad del envase. Comprobar que el rótulo contenga información claramente legible e indeleble del registro sanitario, fecha de vencimiento, lote y datos del fabricante (dirección y número de atención al cliente).   • En el caso del sector de alimentos y bebidas, asegurarse de que los fabricantes o proveedores de sus productos tengan toda la documentación requerida por la normatividad sanitaria: nombre y dirección del fabricante, registro sanitario vigente expedido por el INVIMA, actas de visita con concepto favorable del INVIMA, resultados de laboratorio (preferentemente oficial), además de la documentación que respalde la existencia legal del establecimiento.   • Verificar en la página del INVIMA (www.invima.gov.co) que el producto cuente con un registro sanitario vigente.   • Si se presentan dudas respecto a la confiabilidad de un proveedor, fabricante o producto, acudir al INVIMA o a las entidades territoriales (secretarías de salud) de cada localidad o jurisdicción.   Mientras tanto, a la industria y a los entes de vigilancia les queda la tarea de revertir la imagen negativa que dejan estudios poco afortunados, como el presentado por la ANDI.   Negocios con sello de pureza   Varios empresarios del sector, por razones que incluyen la garantía de productos inocuos, el ahorro en costos o el establecimiento de programas de responsabilidad ambiental, han establecido sistemas propios de purificación del agua. Para conocer estos esquemas operativos, la revista CATERING buscó a los representantes en Colombia de Aquahealth International y de su marca Vivante (www.vivante.com.co), quienes nos mostraron cómo funcionan sus equipos.   Agua9Vivante se trata de un programa sostenible de agua que, a través de un sistema especial, purifica el agua en origen con estándares de calidad muy superiores a los que trae el producto embotellado. Este proceso de purificación se hace por un microfiltrado que controla el cloro, olor y sabor del agua, alcanzando un nivel de hasta 0,2 micras de pureza.   Con este sistema se puede ofrecer el servicio a la mesa de agua embotellada en vidrio, la cual se envasa en el momento de que el cliente elija (con gas o sin gas). Al evitar el uso de plástico, elemento que se ha convertido en un dilema ecológico por la dificultad y tiempo que tarda en biodegradarse (desde 100 hasta 1.000 años), este sistema es amigable con el medio ambiente.   De esta forma se ayuda a superar uno de los más grandes retos ambientales, pues en el mundo anualmente se producen billones de botellas de plástico y de estas sólo el 20% es reciclado; mientras que las botellas de vidrio son reutilizables, generando menos desechos y gastos para el establecimiento.   Además, con estas máquinas se logran ahorros significativos al no tener que comprar, transportar, almacenar y reciclar botellas. “El sistema de agua que trabajamos consta de un arrendamiento mensual, independientemente del número de litros de agua que se consuman, de ahí que la rentabilidad sea atractiva. Con estos equipos hemos reducido el uso de hasta dos mil botellas de plástico mensuales en nuestros negocios”, explica Felipe Arizabaleta, chef de los restaurantes Bruto y El Bandido, quien representa y usa la marca en sus negocios.   Otro de los beneficios que las máquinas Vivante ofrece es el aumento considerable en el consumo de agua por parte de los clientes, pues en restaurantes donde se ha instalado el servicio se ha demostrado un incremento hasta un 70% en el consumo, gracias a que el cliente se siente altamente confiado con un producto que se envasa al momento, viene de una fuente inocua y además es microfiltrado.   El sistema o máquina se puede ubicar donde se tenga un punto de suministro de agua y un punto de corriente de 110 voltios. No requiere de grandes espacios, ya que sus dimensiones son 45 cm de alto, 25 cm de ancho y 60 cm de profundidad. Viene con dos dispensadores para agua con gas y sin éste, y un filtro externo. En el interior se encuentra el motor que hace todo el proceso de microfiltrado.   Previo a la instalación, de acuerdo con el abastecimiento de agua de cada ciudad, se hace un estudio del líquido, para así programar el proceso de filtración y garantizar su calidad premium. Gracias a esta clase de sistemas, el sector le ha salido adelante a la industria, prometiendo optimizar costos, procesos y, claramente, garantizar la calidad e inocuidad de los productos para consumo humano.

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