Un blend de buen gusto y calidad

Café LavazzaEn una de las zonas más exclusivas de Bogotá se encuentra el nuevo café Lavazza: un espacio muy italiano que se convierte en un punto de encuentro para quienes quieren probar el espresso perfecto italiano, elaborado a partir de los mejores blends del mundo.   Por María Carolina Riaño A. Fotos: Luis Fernando Ramos y cortesía.     Son las 10:30 de la mañana de un miércoles soleado y no hay una sola mesa disponible en el nuevo café Lavazza, ubicado en la carrera 11 con calle 85 en Bogotá. Todas están ocupadas de estudiantes, empresarios y habitantes de la zona, que conversan y cierran negocios mientras disfrutan de un espresso, un capuchino o de un gelocrema, una de las bebidas frías que ofrece en la carta, elaborada con espresso frío y crema chantillí. Esto se logra gracias a un método creado exclusivamente por Lavazza: se trata de un dispositivo en forma de embudo que se ubica sobre el vaso; luego, el espresso es vertido, filtrado a través de hielo y enfriado en menos de 30 segundos, manteniendo de esta forma los aromas y sabores característicos del blend escogido.   Café Lavazza La casa de estilo californiano en donde se encuentra ubicada la tienda de 80 metros cuadrados, desde principios de 2014, alguna vez perteneció a una familia de apellido Gómez en los años 50 y también fue una boutique de ropa. Hoy en día, ésta se asemeja más a un café italiano en plena plaza Garibaldi de Turín, que a un café común y corriente al cual estaban acostumbrados los colombianos.   Al ser patrimonio arquitectónico de la ciudad, esta casa conserva intacta su fachada tapizada con hiedra, donde es posible vivir una experiencia inolvidable alrededor de una de las marcas de café más antiguas del mundo, fundada en 1895 por Luigi Lavazza en Turín, Italia. Desde sus inicios, Lavazza se especializó en desarrollar blends y mezclas de los mejores granos del mundo provenientes de más de 20 países productores, como Brasil, Vietnam, Perú, India, Colombia, Honduras, Tanzania, Guatemala y Uganda, entre otros, dando vida a líneas de productos muy finas, específicas y únicas.   Después de ocho meses de una búsqueda exhaustiva de locación y después de consolidarse como marca en el país, Lavazza y Café Piú dieron vida al café Lavazza, impulsados por un mercado más maduro y educado, comparado con el de años anteriores, además de programas de incentivación, como Toma Café, todo lo cual “nos dio las directrices hacia dónde debíamos encaminarnos”, comenta Jairo Mora, gerente para el área andina, Chile y Centroamérica de Lavazza. “Nuestra intención es abrir pocos puntos exclusivos en donde la gente pueda degustar y conocer Lavazza”, puntualiza Mora.   De hecho, Lavazza está presente como marca en el mercado colombiano desde hace cuatro años y ha ido incursionando, con estilo, en el canal HoReCa, en restaurantes como Harry Sasson (es el único cliente que trabaja con café molido), Giordanelli, Nonna Rosa y La Plaza de Andrés ubicada en el centro comercial El Retiro; en algunos puntos de café de la pastelería Deli; en hoteles como el del Club El Nogal y en las 36 habitaciones de 8010 Suites, y en algunas oficinas de negocios en Bogotá en donde se encuentran instaladas algunas máquinas en las salas de juntas, para que los ejecutivos que se encuentran en reunión, puedan prepararse un espresso clásico italiano, el mejor consejero a la hora de tomar decisiones.   Tecnología con buen gusto   Café Lavazza La línea BLUE (Best Lavazza Ultimate Expression) que maneja en el país es un sistema exclusivo con cápsulas que asegura siempre y en cualquier lugar un espresso cremoso y aromático. “Queremos que la taza que se están tomando en el café Lavazza de Bogotá sea la misma que se están tomando en este momento en Australia”, comenta Mora.   Esta tecnología permite obtener un proceso estándar. Sin importar quién esté manejando la máquina, el resultado siempre va a ser el mismo: “Un espresso con la clásica crema de 2 a 3 mm de espesor, que sea consistente una vez se le agrega el azúcar, que conserve la temperatura ideal y que tenga un color avellana típico”. De hecho, Mora también comenta que este tipo de preparación les permite a los dueños de los establecimientos llevar una contabilidad perfecta, pues cada cápsula −la cual pesa entre 6 y 8 gramos− corresponde a una taza de café. También permite conservar el producto durante 18 meses en perfectas condiciones.   Mezclas para deleitar   El corazón de la carta del café Lavazza parte de cinco blends de espresso: Intenso, de sabor achocolatado y de crema densa y persistente, que contiene entre su mezcla algunos granos colombianos; ¡Tierra!, una mezcla selecta de café 100% arábigo aromático, dulce, de crema suave, persistente y ligeramente afrutado, el cual también contiene un porcentaje orgullosamente colombiano; Amabile, un blend aromático de crema suave y de aroma y sabor achocolatado; Caffè Crema Gusto Dolce, 100% arábigo, dulce, con crema espesa y dorada, y licoroso, y Decaffeinato, 100% arábigo, dulce, con crema suave y persistente. Al ser mezclas únicas de la marca, ofrecen un perfil de taza muy específico, para satisfacer el paladar de cualquier consumidor. “Con cada cápsula o blend buscamos enfocarnos en el gusto de cada consumidor y encontrar cuál es la taza que le gusta más, siempre sobre la base del espresso”, enfatiza Mora.   A partir de esta oferta se desprenden preparaciones calientes, como espresso clásico, doppio o descafeinado, macciatto, americano, capuchino, mocachino, café latte y café moka, que pueden ser complementados con caramelo, chocolate o amaretto, y preparaciones frías, como geloespresso, gelochino −espresso con leche−, gelocrema o geloaroma, un espresso combinable con chocolate, amaretto o caramelo. Todas las alternativas fueron sugeridas por una de las principales entrenadoras del Training Center de Lavazza en Río de Janeiro, que visitó la tienda y capacitó a baristas y al personal.   Café Lavazza “El complemento perfecto para un espresso perfecto corresponde a una oferta de panadería, pastelería y repostería impecables, evidenciada en paninis, pasteles y postres, y que está en manos de Raphaël Haasz de Grazia, del chocolatero belga Serge Thiry de La Petite Chocolaterie y, por supuesto, de reposteros propios del café”, comenta Sandra Uscátegui, socia de Café Piú, el distribuidor colombiano que forma parte del proyecto.   Ya sea sentado en la terraza con vista a la carrera 11, en el salón principal cerca de la chimenea −decorado con fotografías tomadas por profesionales de la talla de Jean Baptiste Mondino y ambientado con muebles de la firma Zientte y BoBox− o recostado en la barra del fondo, inspirada en las barras italianas, el concepto del café Lavazza invita a tomarse con gusto y con conciencia una exquisita bebida de café.   El menaje de porcelana y los vasos son elaborados directamente en Italia por la marca, con especificaciones de acuerdo con el tipo de bebida requerido para un servicio perfecto. Este producto, que un joven degusta antes de ir a la universidad, que despierta la añoranza en una pareja por aquel espresso Lavazza que se tomó en la plaza Garibaldi de Turín o al frente de la Basílica de San Marcos en Venecia, ahora puede tomarse en plena zona de La Cabrera en Bogotá.   Lavazza en cifras • El volumen de negocio del grupo Lavazza a 2012 es de más de 1.200 millones de euros. • Compra 2.400.000 sacos de café verde importado proveniente de más de 20 países. • Vende al año 17 billones de tazas alrededor del mundo. • Produce 1 millón de quintales de café tostado al año. • Elabora al año 2.140 millones de cápsulas de café. • Es dueño de cuatro plantas de producción en Italia. • Su objetivo en Colombia, en 2014, es vender más de 350.000 tazas de café en los canales de food service y OCS (Office Coffee Service).

Comentarios

comentarios