Julián Estrada Ochoa, en el Fogón Antioqueño

“Celebro porque los libros de cocina no son sólo de recetas. Un buen libro de cocina tiene sazón y no unta”, expresa el estudioso y gran conocedor de la gastronomía nacional Julián Estrada. No es para menos; eligió la XXX versión de la Feria del Libro de Bogotá para lanzar la más reciente de sus obras, un compendio de ensayos sobre la cocina de su tierra bajo el sugestivo nombre de Fogón Antioqueño.

No es un recetario; tampoco un simple libro de cocina. Fogón Antioqueño, una de las novedades que lanzó el Fondo de Cultura Económica en la feria del Libro, es un compendio de ensayos sobre gastronomía realizados por Julián Estrada, el antropólogo e historiados que se ha dado a la tarea de estudiar nuestra cocina como manifestación cultural.

La obra, que cuenta con cinco detallados ensayos, analiza los hábitos alimenticios de su tierra natal (Antioquia), pero no excluye las sabrosas incursiones en otras geografías del paladar. Y aunque fueron publicados de manera independiente en diferentes momentos, el valor de la investigación que adelantó Estrada en la elaboración de cada uno, los convierte en piezas de lujo para quienes, como él, desean perpetuar y rescatar las buenas prácticas de la cocina vernácula.

Vale la pena recordar que cuando se publicaron, estas piezas fueron saludadas como verdaderos hitos de la investigación en Colombia; lo cierto es que hasta entonces, prácticamente no se habían explorado de forma sistemática las costumbres manducatorias en el país. Ahora, reunidas en un solo volumen, no sólo conservan su carácter pionero sino que permiten redescubrir a un autor célebre por su erudición, buena prosa y sentido del humor.

Julián Estrada Ochoa, en el Fogón Antioqueño

Julián Estrada Ochoa

Nacido en 1951 y graduado como Antropólogo de la Universidad de Antioquia, Estrada ha cautivado a públicos heterogéneos con su conocimiento y pasión por la cocina, actividad a que se ha convertido en su principal materia de estudio. Al finalizar los años setenta, hace sus primeros pinitos de periodismo culinario en el periódico El Mundo; se solidariza con la creación del periódico Vivir en El Poblado, se convierte en su editor gastronómico por más diez años y escribe durante dieciocho una columna de temas culinarios bajo el seudónimo de Doña Gula. Ha colaborado de manera intermitente con artículos y columnas en diferentes revistas y periódicos nacionales (Catering, Bebidas & Manjares, Mundo Cocina, El Tiempo, El Espectador, Cambio, Credencial, Boletín Cultural y Bibliográfico) y actualmente escribe en Cocina Semana y El Espectador.

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